Me quejo porque no entiendo la paradoja de que en una ciudad donde la población joven es mayoría, ante el constante atropello a
Porque con razón o sin la misma, pero con amor y un fundamento no caminamos juntos ni a la esquina, aunque más no sea por experimentar de tanto en tanto, la trasgresión del límite impuesto desde arriba.
Porque no entiendo, somos jóvenes universitarios y no concibo la idea, en mi imaginario, de una universidad sin ebullir.
Porque no diviso aún donde van a parar todos los conceptos teóricos que adquirimos. ¿Donde va a parar toda la energía, el poder de la palabra, la fuerza humana? No acepto felizmente que se difuminen en el tiempo y el espacio bajo ningún tipo de conformismo y rutina. (Para ver artículo completo hacer Click aquí)
